lunes, 29 de junio de 2009

PEDAGOGÍA DIVINA DE LA IRONÍA

En la genealogía de Jesús, según Mt 1, 1ss, aparecen algunos personajes que llaman la atención: el primero es Jacob (Mt 1, 2), la segunda es Tamar (Mt 1, 3); la tercera es Rajab (Mt 1, 5); la cuarta es Rut (Mt 1, 5); la quinta es la mujer de Urías (Mt 1, 6); y por último están José y María (Mt 1, 16).

JACOB

De Jacob, es conocida la historia que robó la bendición a su padre, (Gen 27, 19-30) haciéndose pasar por su hermano Esaú con la complicidad de su madre, Rebeca, quien prefería a Jacob antes que a Esaú.
Precedentemente, Jacob compró la primogenitura a su hermano Esaú, por un guiso de lentejas[1].
La historia de la salvación continúa gracias a la estratagema de de Jacob y su madre, no se interrumpe.
Por esta acción, el Señor, no maldijo la acción de Jacob como el mismo lo temía y menos su padre Isaac (Gen 27, 12)
Rebeca misma ayudó a preparar el guiso que le gustaba a Isaac. Igualmente, buscó en el ropero de Esaú, una de sus mejores vestiduras con las que se presentó ante su padre para pedirle la bendición.
Isaac, al comprobar que, la voz era de Jacob, y no de Esaú, las vestiduras tenían el aroma de Esaú, los brazos los tenía llena de vellos -pero esos vellos eran de la piel del cabrito que Jacob mató para preparar el guiso a su padre -, se propuso a bendecirlo. Antes quería comer el guiso que le había preparado.
Cuando su Isaac comió el guiso, Jacob recibió la bendición de su padre. Lo que aseguraba que el primogénito, de Jacob, sería el que continuaría la línea de la descendencia de Isaac y no así el primogénito de Esaú. Jacob engendró a Judá de su unión con Lía (Gen 29, 35)

TAMAR (Gen 38, 6-30)

Tenía, Tamar, por derecho, que el tercer hijo de Judá, llamado Sela, fuera su marido, no obstante que con ella ya habían muerto dos de sus hermanos.
El primogénito, llamado Er, a quine Judá le buscó como esposa a Tamar, murió porque a los ojos del Señor, era muy malo (Gen 38, 7).
El segundo, llamado Onán, a quien Judá, le dijo: “Cásate con la mujer de tu hermano, y cumple con ella tu deber como cuñado, procurando descendencia a tu hermano”[2] (Gen 38, 8).
Como “Onán sabía que aquella descendencia no sería suya, si bien tenía relaciones con Tamar, derramaba su semen en tierra para no dar descendencia a su hermano” (Gen 38, 9) Por esta razón, también a Onán, Dios le quitó la vida.
Es así que, Judá, suegro de Tamar, prefirió negarse darle como marido a Sela, el último de sus hijos, temiendo que él muera como sus hermanos.
La astucia de Tamar, consistió en hacerse pasar por prostituta a la entrada de la ciudad Enaim que está camino a Timnat, a donde se dirigía su suegro Judá. Judá al verla con el rostro tapado, creyendo que era una ramera le pidió estar con ella, pero al no tener como recompensarle le dejó su sello, su cordón y el báculo, con la condición de que a su regreso le mandaría un cabrito.
No ocurrió tal cosa, pues, al regreso el amigo que recibió en encargo de Judá para hacerle llegar el cabrito, tal como habían quedado, no encontró más a la supuesta prostituta, por más que preguntó le contestaron que allí nunca vieron una prostituta. Tamar concibió de aquella relación.
Al poco tiempo cuando en la comunidad de Tamar se enteraron que esperaba un hijo, según la Ley, ella debía morir (Dt 22, 22) quemada por haber concebido un hijo producto de la fornicación (Gen 38, 24). Pero, ella mandó a decir a su suegro: “Del hombre a quien pertenecen estas cosas estoy en cinta. Y añadió: te ruego que examines y veas de quién es este sello, este cordón y este báculo”.
Entonces, Judá los reconoció, y dijo: “Ella es más justa que yo, por cuanto yo no la di por mujer a mi hijo Sela”. De esta relación furtiva nacieron mellizos: Zara y Fares. Y Fares forma parte de la genealogía de Jesús. En realidad ambos debían morir, es decir, tanto Judá como Tamar (cf. Lv 20, 12)

RAJAB (Josué 2, 1ss)

A Rajab, una ramera[3], se la recuerda por haber ayudado a los exploradores a reconocer el territorio, especialmente Jericó (Jos 2,1), antes de la conquista liderada por Josué.
Ella escondió a los exploradores, mientras los hombres del pueblo los buscaban para matarlos.
Por ello, los exploradores le dijeron que ella se salvaría del exterminio cuando Israel haya invadido aquel territorio (Jos 2, 14), pero para eso dejaría en su ventana un cordón de hilo escarlata, a fin de que los soldados no destruyan su casa. Y eso es lo que sucedió (Jos 2, 21; 6, 17; 6, 25).
Rajab fue madre de Booz, quien se uniría con Rut para engendrar a Obed, otro de los descendientes dentro la genealogía de Jesús según el evangelio de Mateo.



RUT

La nuera de Noemí, llamada Rut, huía de su pueblo junto a la otra nuera de Noemí, llamada Orfa, pues se habían quedado desamparadas[4], ya que sus maridos murieron… por el camino, Noemí dijo a sus nueras: “vuelvan a la casa de vuestra madre” (Rut 1, 8) Orfa, habiendo escuchado eso se fue de regreso a la casa de su madre (Rut 1, 14-15)
En cambio Rut le dijo: “No insistas que te deje o que deje de seguirte; porque adonde tú vayas, iré yo, y donde tú mores, moraré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios” (Rut 1, 16) De hecho, le siguió hasta que llegaron a los predios de Booz, pariente de Noemí. Allí se quedaron, juntando las espigas que dejaban los segadores, regados por el campo. Pero antes de Booz había otro pariente más cercano, este no quiso comprar las tierras de Elimelec, ni redimir a Noemí y su nuera Rut (Rut 4, 5ss) Por ello, Booz compró las tierras de Elimelec y, redimió tanto a Noemí como a su nuera Rut: “he adquirido a Rut la moabita, la viuda de Mahlón, para que sea mi mujer a fin de preservar el nombre del difunto en su heredad, para que el nombre del difunto no sea cortado de sus hermanos, ni del atrio de su lugar de nacimiento”. (Rut 4, 10) De esta unión nació Obed, también presente en la genealogía de Jesús de Nazareth.

LA MUJER DE URÍAS

Una de esas tardes mientras el rey David, se paseaba en el terrado del palacio real, Betsabé, la mujer de Urías, se bañaba después de que hubieron pasado los días de su menstruación. El rey la vio, y la mujer era de aspecto muy bello, David envió mensajeros y la tomó. Después se acostó con ella (2Sa 11, 1-4)
Sabiendo, que era la mujer de Urías, el rey le mandó, igualmente, a llamar a Urías para invitarle a estar en su casa. Sin embargo, Urías no quiso ir a su casa. Cuando David se enteró mandó a decirle: ¿Por qué no bajaste a tu casa? Urías respondió: “El arca, Israel y Judá están bajo tiendas, y mi señor Joab y los siervos de mi señor acampan a campo abierto. ¿He de ir yo a mi casa para comer, beber y acostarme con mi mujer? Por tu vida y la vida de tu alma, que no haré tal cosa”. (2 Sa 11,11)
En aquel momento, David dijo a Urías: “Quédate aquí hoy también, y mañana te dejaré ir. Y se quedó Urías en Jerusalén aquel día y el siguiente”. (2 Sa 11, 12) Mientras tanto David lo invitó a comer y a beber con él, y lo embriagó. Pero Urías no descendió a su casa.
Al día siguiente, en secreto una carta y la envió por mano de Urías, donde mandaba a sus comandantes a que “pusieran a Urías en primera fila de la batalla más reñida y retírense de él, para que sea herido y muera” (2 Sa 11, 15) Desde luego, allí murió Urías.
Cuando Betsabé se enteró de la muerte de su marido, hizo duelo por Urías. El rey se quedó con Betsabé para siempre y engendró en ella a Salomón, quien sucedió en el trono a su padre David[5].


JOSÉ Y MARÍA

La historia de José y María, quizás es la más conocida de todas las anteriores. María era la prometida de José, y en ese ínterin, antes que José llevará a María a casa como su esposa. “Y el nacimiento de Jesucristo fue como sigue. Estando su madre María desposada con José, antes de que se consumara el matrimonio, se halló que había concebido por obra del Espíritu Santo”. (Mt 1, 18)
De hecho, José, la tomó como esposa a María, “no queriendo difamarla, quiso abandonarla en secreto”. (Mt 1, 19) Esto hizo porque recibió un mandato del Señor, en sueños[6]: “José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo. Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados.” (Mt 1, 20-21)
Para la sociedad hebrea, la concepción de María era condenable, la misma María, debía morir[7] apedreada. Y José tenía todo el derecho de repudiarla[8].

COROLARIO
Sin duda en la historia de la salvación, hay hechos que llaman poderosamente la atención, como es el caso de la genealogía presentada por Mateo[9], aparecen nombres, que si queremos juzgarlo con los ojos de ahora, o con los ojos de los tiempos de Jesús, en el primer caso sería un tremendo anacronismo. En el segundo caso, sería motivo de escándalo. Pues, el mismo José quería dejar a María en secreto para no difamarla.
Sea lo que sea, ahí está la genealogía, contra viento y marea, es el árbol genealógico de Jesús. Se puede decir que cuando Dios elige a alguien no lo hace siempre por sus buenas cualidades, sino ante todo y sobre todo por su infinita gracia. Hace el bien sin mirar a quien, reparte su gracia a quien quiere y como quiere.
Tal como la Biblia presenta los hechos, los personajes no son señalados por nadie, ni condenados por nadie. Están ahí y hablan por su cuenta. Jacob podría haber recibido la maldición de su padre y con ella la maldición del mismo Dios. Pero nada de eso ocurrió. La historia siguió su curso. Sin que Esaú pueda hacer algo para revertir la situación. Isaac bendijo a Jacob y nadie revocó esta bendición.
Tamar, como cualquier mujer de su tiempo, quiere ser madre, para no ser tomada como seca, como estéril, como maldita por Dios. Judá, su suegro quiere impedirlo, mediando el temor, de no tener descendencia, no lo logra. Tamar concibe haciéndose pasar por ramera y llega a ser fecunda. Los hombres de su tiempo quieren desaparecerla quemándola. Al final quien reconoce que ha obrado mal es Judá, el suegro de ella.
Rajab, una prostituta, irrumpe en la historia de la salvación, primero protegiendo a los espías de Josué y después siendo la madre de Booz. Una prostituta, no judía, se salva a si misma y a su familia por favorecer la conquista de la tierra prometida por Yahveh.
La historia de Rut, una moabita, es decir, extranjera, por la fidelidad con su suegra, es premiada con la fecundidad. Nunca pierde la esperanza, no obstante que Noemí ya no tenía más hijos y tampoco posibilidad de procurarle un marido casándose de nuevo. Se une en matrimonio con un familiar de segunda línea de Elimelec su suegro, Booz, pues, el primero se negó para no perjudicar su propia descendencia. Y llega a ser la madre de Obed.
La mujer de Urías, el rey David comete un crimen al eliminarle a su marido Urías. Betsabé, como es su nombre, llega ser la madre de Salomón, sucesor de David. Aquí también la continuidad de la historia se potencia con una situación de pecado. El rey comete adulterio uniéndose con una mujer casada. El rey comete un crimen para quedarse con la mujer de Urías.
Todo esto dice una sola cosa, que la encarnación del Hijo de Dios es tal, que se hace pecado con los pecadores, para redimirlos. Es interesante como aquí Dios no se olvida del pecador. Dios, espera el arrepentimiento, y cuando resulta, no solo abraza al pecador, sino que lo premia como es el caso del mismísimo David, el primer hijo engendrado con Betsabé, muere, pero el segundo, Salomón, resulta siendo su sucesor.
Entonces, ¿bendito sea el pecado? No, bendito el Señor que redime, sana y levanta al pecador.
En esto consiste la pedagogía divina de la ironía, lo que esta mal visto, lo que está en contra de la ley, Dios, lo convierte en bien. No más hay que recordar la muerte de Jesús, muere como un falso rey y, de hecho, Jesús, es el Rey de reyes; Jesús, en la cruz no se salva a sí mismo, pudiendo bajar de la cruz con el poder que tiene, no lo hace, y, termina salvando a la humanidad entera.





[1] Cf. Gen 25, 29-34.
[2] Cf. Dt 25, 5-6: “Cuando dos hermanos habitan juntos y uno de ellos muere y no tiene hijo, la mujer del fallecido no se casará fuera de la familia con un extraño. El cuñado se allegará a ella y la tomará para sí como mujer, y cumplirá con ella su deber de cuñado. 6 Y será que el primogénito que ella dé a luz llevará el nombre de su hermano difunto, para que su nombre no sea borrado de Israel”.
[3] Cf. Lev 19, 29.
[4] Es sabido que en Israel las mujeres sin marido no tenían derecho a una tierra y menos a una casa, la posesión es propia de los hombres (Jos 13, 6-7.23.28)
[5] Cf. Otra versión del mismo acontecimiento en 2 Sa 12, 1-24.
[6] Cf. Eclo 34, 1-8; Dan 2, 1.
[7] Cf. Lev 20, 10; Dt 22, 22-24.
[8] Cf. Dt 24, 1.
[9] Es sabido que la genealogía de Mateo parte desde Abraham y llega hasta Jesús. En cambio Lc 23-38, de forma inversa parte de Jesús y retrocede hasta Adam, Hijo de Dios.

miércoles, 24 de junio de 2009

EVANGELIO DE JUAN

Evangelio de Juan

Llamado el Evangelio de los evangelios. Inicia hablando de la Palabra que vino a habitar entre los suyos y aquellos no lo recibieron, ni siquiera escucharon a aquel que vino a testimoniar acerca de El, es decir, a Juan el Bautista. Esta Palabra o Logos, vive desde siempre con Dios y es Dios. Vino a dar a conocer a Dios. Según esta versión, Jesús tomó algunos de sus discípulos de entre los discípulos de Juan, a los otros los fue llamando por su nombre.
Jesús, comienza a regañadientes a realizar señales con la conversión del agua en vino, en las bodas de Caná. Esta boda, puede significar las bodas eternas en la que Dios convidará bebida abundante a sus invitados y ésta no se agotará. Después de pasar por Cafarnaúm, fue a Jerusalén a celebrar la Pascua, en esta visita los judíos empiezan a rechazarlo, pues, había arrojado con azote en mano a los vendedores que estaban en el Templo. Emprende desde aquí a hablar de su muerte: “Destruyan este Templo y en tres días lo reconstruiré”, se refería a su muerte y resurrección.
Un Maestro de la Ley, llamado Nicodemo se acerca a Jesús con tono conciliador, pero al parecer entendió poco cuando Jesús le dijo que había que nacer de nuevo. Nicodemo, suponía que había que regresar al vientre materno, mas Jesús se refería al Bautismo en el agua y en el Espíritu; aquel que se bautiza y recibe al Hijo tiene vida eterna. Jesús bautizaba y los discípulos de Juan se sintieron celosos, sin embargo, Juan se alegró porque Jesús debía crecer y él disminuir, pues, el que procede del Cielo, está sobre todos.
Volviendo a Galilea, al pasar por Samaria, Jesús, se sentó junto al pozo de Jacob en la ciudad de Sicar, allí se encontró con una mujer Samaritana como a la hora sexta a quien le pidió de Beber. Pero, grande fue la sorpresa de la mujer que un Judío le pidiese agua, por la enemistad que había entre judíos y samaritanos. Las cosas dan un vuelco, cuando Jesús, le advierte a la mujer que si supiera quién le pide de beber, ella debió pedir de beber y Él le hubiera dado agua viva, un agua que procura la vida eterna y ya nunca más tendría sed. A continuación, Jesús, pide a la mujer a que traiga a su marido, ella respondió que no tenía marido, entonces el Señor, le dice que ha dicho la verdad, pues hasta hoy ha tenido cinco maridos y el actual tampoco es su marido. Aquí, la mujer cae en la cuenta que Jesús es alguien especial, ensaya una aproximación diciéndole que es un profeta. La mujer se convierte al comprobar por la propia boca de Jesús que él es el Mesías, regresa a su ciudad a proclamar que ha encontrado al Cristo. Muchos de ellos se convirtieron. Así, Jesús, tiene mayor éxito entre los que no son judíos. Ya en Galilea, el Salvador, realiza una segunda señal milagrosa, en Caná de Galilea, al sanar al hijo del Oficial del rey.
Regresando una vez más a Jerusalén, en la piscina de Siloé, Jesús, curó a un paralítico, era un día sábado, el día de reposo. Los judíos querían saber quien le había curado, aquel paralítico no supo que responder. Pero al encontrarlo una vez más, Jesús, le pidió de no volver a pecar. Los judíos, al enterarse que Jesús sanó en día sábado, querían eliminarlo, por curar en día sábado y por llamar Padre a Dios, haciéndose igual a Dios.
Habiendo retornado una vez mas a Galilea, sus seguidores aumentaban hasta formar una multitud. Estando cerca la Pascua, multiplicó cinco panes y dos peces para aquella multitud. Si en las bodas de Caná el vino no se acabó, en la multiplicación de los panes, la comida tampoco se acabó, dio para todos e incluso hubo para guardar hasta doce canastos. Jesús, aquí se presenta como el Pan vivo bajado del Cielo. Este evangelio no contiene la narración de la última cena y según los entendidos esta multiplicación de los panes la suple.
El pasaje de la mujer adúltera no tiene parangón, los judíos la llevaron para poner a prueba a Jesús, según la Ley, esa mujer debía morir apedreada; grande fue la sorpresa para aquellos que escucharon al Maestro: “Aquel que esté sin pecado, tire la primera piedra”. Aquellos hombres, uno a uno fueron retirándose, comenzando por los más viejos. Jesús tampoco la condenó, pero pidió a aquella mujer no volver a pecar.
Este evangelio que se caracteriza por poner en boca de Jesús discursos solemnes, destacan el discurso del amor y de la unidad. En el primero, pide amar como el amó a sus amigos, incluso entregó su propia vida. En el segundo, que también puede ser una gran oración, pide al Padre por la unidad de los creyentes como El y el Padre permanecen unidos.
Hay muchas otras novedades en este evangelio, como los datos de la curación del ciego de nacimiento, el Buen Pastor, los relatos que describen a Jesús, prácticamente con Dios andante, los que lo encuentran le rinden honores como al mismo Dios y, en la narración de la Pasión, la crucifixión y la muerte de Jesús hay detalles que no aparecen en los evangelios sinópticos. Por lo demás, este escrito tiene dos conclusiones. Leerlo no tiene pierde.

martes, 23 de junio de 2009

FACTURAS EMPEQUEÑECIDAS

Raúl es empleado de una fábrica de textiles, maneja dinero de la empresa porque es asistente del área de contabilidad. Tiene que hacer los depósitos en los bancos realizando diversos pagos a los proveedores y también recibe facturas. En su casa le va bien, tiene dos hijos, uno de seis y el otro de ocho años, y una esposa que le ama. Conoce su trabajo y sabe como funcionan los movimientos bancarios. Pero ha descubierto una cosa extraña. Los depósitos que hace a determinadas cuentas, no concuerdan con las facturas que recibe de las mismas empresas. Los precios son menores a aquellos que ha depositado en el banco. Sospecha que hay algo que no es necesariamente justo. Su temor es que si habla con el gerente, perderá la confianza de su jefe inmediato y muy probablemente va a poner en peligro su estabilidad laboral. Sabe también que no es fácil encontrar un nuevo empleo. Sus niños estudian en colegios privados. Lo que percibe su esposa no alcanzaría para la casa, mientras él consigue otro trabajo. Piensa que está siendo cómplice de desviación de dinero de la empresa. A veces pierde el sueño. No ha decidido comentarlo con su esposa para no preocuparla.

¿Será real que si Raúl habla con el gerente pondrá en peligro su empleo?
¿Cuál sería la situación de los hijos si su padre queda desempleado?

jueves, 18 de junio de 2009

Marcos y el Hijo de Dios (Mc 1, 1)

Para muchos, por no decir, que es una convicción largamente aceptada en el ambiente cristiano, Marcos, es el creador del género literario “evangelio”. De hecho, Marcos, usa este término, tal como en el Antiguo Testamento, en la versión de los LXX, se usa para expresar una buena noticia (2 Sa 18,19)[1] Si bien es cierto, el evangelista usa este término para expresar una buena noticia, con una diferencia, la buena noticia es Jesucristo mismo. Porque dice: “Principio del evangelio de Jesucristo” (1, 1)

Y añade: “Hijo de Dios”, un título de Jesús que, en el evangelio marciano tiene tres apariciones. Esta primera vez para referirse al Ungido de Dios. Y, la segunda vez, en la confesión de los espíritus inmundos al notar la presencia de Jesús (3, 11); la tercera vez, cuando el centurión comprobó la manera como murió el condenado que le mandaron crucificar (15, 39).

Sin embargo, estas apariciones del titulo “Hijo de Dios”, son apariciones claves en esta obra marciana. Primero para definir, de alguna manera, el carácter de la obra. Pues, esta no es una obra que recoge meramente hechos históricos. Ante todo recoge, una buena noticia que trae la salvación a todo aquel que cree en Jesucristo, como queda plasmado en los siguientes versículos del primer capítulo de la obra marciana (1, 2ss)

La segunda vez, aparece en boca de un grupo de espíritus inmundos. Surge como si los espíritus hablaran en coro: los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban, diciendo: «Tú eres el Hijo de Dios» Se puede intuir que con esto Marcos esta diciendo que la lucha de Jesús, es con los demonios, y ahora, están siendo vencidos por la sola presencia de Jesucristo.

La tercera vez, ocurre en boca del centurión romano: “En verdad este hombre era Hijo de Dios”. Pues, al morir Jesús el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.

La pedagogía de la ironía divina, esta vez, indica que los que en primer lugar debían acoger al Ungido de Dios, ponen en duda las acciones de Jesús, estos son los fariseos y los sumos sacerdotes. Ellos creían que las maravillas que actuaba Jesús, curando a los enfermos y expulsando a los demonios los realizaba por obra del mismo demonio.

Desde nuestro modesto punto de vista son clave, puesto que este evangelio fundamentalmente va dirigido a gente que se une al cristianismo habiendo sido gentiles, es decir, no judíos. Es decir, para ser cristianos no hay que pasar por el tamiz de ser judíos. Lo único y más importante es creer en Jesucristo aceptarlo como Salvador, como Hijo de Dios. Más adelante Marcos dará razones para aceptar que en verdad Jesús es un enviado de Dios.
Una última palabra: ¿Quién es Jesucristo? Es el Ungido de Dios. Un Ungido en el Antiguo Testamento está llamado a ser rey, como Saúl y especialmente como David, el prototipo de rey en la mentalidad judía. Un Ungido es un elegido por Dios. Y Jesús es verdaderamente rey, no obstante que muere irónicamente como un falso rey.
Este evangelio inicia partiendo la historia en dos, antes de Jesucristo y después de Jesucristo. Después de Jesucristo viene la salvación largamente esperada, viene la enseñanza verdadera, pues, Jesús enseña con autoridad. Antes de Jesucristo solamente hay espera y confusión de como será en realidad cuando el Ungido de Dios aparezca en la historia. Y, cuando aparece, causa admiración en la gente de a pie, en cambio en la gente importante y sabia causa rechazo.
[1] Cf. Usos similares del término en: Gn 29. 13; 37, 14; 1 Sa 17, 18; 2 Sa 4, 10.14; 18, 19.20.25.26.27.31; 1Re 1, 42; 2.28; 2Cro 34, 16; Psal 112,7; Pro 15, 30; Jer 49, 23; 50, 43; Ez 24, 26; Nah 3, 19; Mt 28, 8; 1Tes 3, 6.

miércoles, 17 de junio de 2009

EL HIJO DEL HOMBRE EVANGELIO DE SAN LUCAS

El Evangelio de San Lucas, está compuesto por 22 capítulos, en los que se puede distinguir un esquema básico referido al kerigma: Jesús nace, predica, sufre la Pasión, Muere y Resucita.
En la primera parte se nota el interés del autor en subrayar como fue el nacimiento de Jesús por obra del Espíritu Santo; un rasgo particular es que la genealogía de Jesús se extiende hasta Adán, lo cual lo diferencia del Evangelio de San Mateo que propone una genealogía que parte desde Abraham y termina en Jesús. Tal vez con ello el evangelista quiere subrayar el destino de la Buena Noticia como veremos en seguida.
En la segunda parte se abre el ministerio público de Jesús en el territorio de Galilea. Pero antes, Juan el Bautista surge como el precursor de Jesús y lo más importante que realiza es el Bautismo de Jesús, acto en que el Espíritu Santo baja sobre Jesús.
El relato prosigue con las tentaciones sufridas por Jesús a manos del demonio. De hecho Jesús sale victorioso. La misión de Jesús comienza con la proclamación de un pasaje del rollo del profeta Isaías, algo que servirá como una agenda para Jesús: levar la buena nueva a los pobres, libertad a los cautivos, la vista los ciegos, la libertad a los oprimidos. Todo lo hace con el poder del Espíritu.
Jesús se presenta a sí mismo como el Hijo del Hombre. El Hijo del Hombre actúa como un antisistema, sobre todo por juntarse con los más pobres y desvalidos, los pecadores, los cobradores de impuestos, como dueño del sábado para obrar el bien, pide a sus discípulos amar incluso a los enemigos, todo esto en contraposición a los Maestros de la Ley y a los Fariseos.
Lo que resulta es que la mayoría de los que lo siguen no son precisamente los judíos notables sino los sencillos y entre ellos algunos extranjeros. Otro dato importante es que favorece a las mujeres dándoles salud, como el caso de la suegra de Pedro, resucita al hijo de una viuda, valora la obra de una pecadora pública, hay unas mujeres que le acompañan y le sirven con sus propios bienes, resucita a la hija de Jairo, Marta y María le acogen en su casa, elogia la limosna de la viuda, las mujeres son las primeras en saber la noticia de la resurrección. En suma la mujer es destinataria del Evangelio y de alguna manera las primeras que comunican la Buena Nueva de la resurrección. La prédica va complementada con el uso de las parábolas y curaciones prodigiosas.
En la tercera parte, esa misma obra comenzada en Galilea, prosigue en Samaria camino a Jerusalén. Realiza varias señales prodigiosas y envía a predicar primero a los doce apóstoles y después a setenta y dos discípulos, que hacen las mismas obras realizadas por el Señor y maestro.
Hay algo interesante los títulos que se endilgan hasta de la boca del demonio “Hijo de Dios Altísimo”, los discípulos desde luego lo llaman Maestro, Pedro lo llama Cristo de Dios. El mismo al dirigirse a Dios lo llama “Padre”.
A partir del capítulo 18, comienza la cuarta y última parte, Jesús llega a Jerusalén y realiza su entrada triunfal montado en un burro que nadie ha montado. Allí en el centro de la religión judía, Jesús tiene varios desencuentros con los Maestro de la Ley, los Fariseos y los Sacerdotes. Judas lo traiciona, realiza la última cena con sus apóstoles, ora en el huerto de Getsemaní, es procesado tanto por el poder Religioso como por el poder Político. Los judíos lo manda a crucificar a manos de Pilato. Jesús muere y resucita al tercer día como lo había anunciado hasta en tres ocasiones. Jesús resucitado aparece a sus discípulos en varias ocasiones.
Lo que queda es que este evangelio no es único sino tiene un complemento en un segundo libro del mismo autor llamado Hechos de los Apóstoles. Otro nota importante es que el autor se presenta como alguien que antes de escribir se ha documentado seriamente y quiere presentar los hechos en forma ordenada.
La actualidad de este libro es que se presenta como un libro que sirve como guía al discípulo e invita a continuar la obra comenzada por Jesús con la fuerza del Espíritu Santo.

sábado, 13 de junio de 2009

Inteligencia Superior

INTELIGENCIA SUPERIOR

Fernando es un niño de cuarto grado de primaria, es un alumno con inteligencia superior a la normal. Cuando la docente prepara las sesiones de aprendizaje, las hace pensando en la mayoría de los alumnos. Los ejercicios tienen un cierto grado de dificultad para resolverlos, lo cual no es un problema para Fernando.
Los demás niños necesitan entre diez y quince minutos para terminar los ejercicios, él los resuelve en ocho minutos.
Entonces pide qué hacer a la profesora. Los demás se impacientan porque se ven interrumpidos y le piden a gritos que no moleste.
La profesora le pide a veces que ayude a los que tienen mayor dificultad. Sin embargo el resultado es que esos niños resuelven los ejercicios por la ayuda de Fernando, pero sin haber entendido lo que han realizado. Es más lo resuelven aún antes que los demás. La profesora se encuentra en serias dificultades para llenar los vacíos que Fernando mismo promueve sin proponérselo debido las destrezas que ha desarrollado en la solución de los ejercicios.

¿Es oportuno que Fernando sea trasladado a otro colegio con mayores exigencias o ha de quedarse en el actual para seguir ayudando a los que menos aventajados?
¿Es provechoso que los alumnos menos aventajados logren terminar sus trabajos sin haber aprendido el nuevo conocimiento?

lunes, 8 de junio de 2009

Muerte del Siervo Sufriente

MUERTE Y SEPULTURA DEL SIERVO (Is 53: 7 - 9): ¿en qué sentido?


INTRODUCCIÓN

La cuestión de la muerte y la sepultura del Siervo de Yahveh, está directamente relacionada con la identificación de este personaje en el así llamado Deuteroisaías, los capítulos 40-55 del libro del profeta Isaías. A su vez la identificación del Siervo de Yahveh, se relaciona con la doctrina veterotestamentaria del sufrimiento por otros, no al estilo del sufrimiento vicario, es decir sufrir al puesto de alguno o algunos en favor de un tercero o terceros, el Siervo sufre debido a los pecados, a las iniquidades del pueblo que está en el exilio, sufre injustamente. Esto debido a que para hablar de la muerte y sepultura de alguien, primero se debe saber ¿quién es el que muere y cómo es que se le sepulta?, ¿por qué es que muere, si por muerte natural, por una muerte causada o por una muerte voluntaria?; ¿por qué es que recibió este título de Siervo un sujeto anónimo en los así llamados cantos del Siervo de Yahveh?, en todo caso ¿cómo hay que entender esta muerte?
Preguntas todas que no son de fácil respuesta, sobre todo porque no hay unanimidad entre los estudiosos a la hora de sugerir una, cada quien da una respuesta ateniéndose al tipo de interpretación que elija, cada quien arriba a conclusiones diversas y a veces encontradas.
Así, estudiando los cuatro cantos como tradicionalmente se han contado desde que B. Duhm los individuó (42: 1 - 4; 49: 1 - 6; 50: 4-9; 52: 13 - 53: 12) en la última década del siglo pasado, por una lado, las interpretaciones giran en torno a tres tipos; por otra parte, estos mismos cantos no siempre son tomados con los mismos versículos, hay quienes como Fischer proponen, por ejemplo: 42: 1-7; 49: 1-9a; 50: 4-9(10s); 52: 13-53:12.
Los tres tipos de interpretación son: una colectiva que ve en el pueblo de Israel al Siervo de Yahveh, otra individual que trata de identificar al Siervo con un personaje histórico y, la interpretación mesiánica que ve en el Siervo a la persona de Jesús de Nazaret, leyendo los cantos a la luz del Nuevo Testamento, a las que todavía se puede incluir una cuarta interpretación llamada interpretación mixta, es decir, la que intenta fusionar la interpretación individual con la colectiva. De cualquier manera todas estas interpretaciones son válidas, en los cantos hay espacio para cada una de ellas. No se puede aquí exponerlas una por una por la brevedad del trabajo, remitimos a la bibliografía. Me referiré solamente a la interpretación colectiva y a la interpretación individual, en tanto que sirve para aclarar el tema de la muerte y sepultura del Siervo, aunque también para delimitar el presente trabajo.
Es de notar, igualmente, que el título de Siervo, es un título que en la historia de la salvación lo han recibido diversos personajes de cara a la labor que realizaron ante Yahveh, como mediadores entre el pueblo y Yahveh, tales como Moisés (cf. Ex 14: 31; Núm 12: 7-9; Jos 1: 13.15; etc.), Abraham (cf. Sal 105: 6), David (cf. Is 37: 35) entre otros, incluyendo a no israelitas como Nabucodonosor (cf. Jer 25: 9), Ciro, aunque solamente se le alude no se menciona directamente su nombre (cf. Is 41: 2; 43:10), así mismo este título honorífico Yahveh da al pueblo en su conjunto (cf. Is 41: 8s; 42: 19; 44: 1.2.21; 45: 4; 48: 20; Jer 30: 10).
Ahora bien, por qué el Siervo recibe este título, lo dice el mismo Deuteroisaías: debido a que ha sido llamado por Yahveh para cumplir una tarea, una misión que se puede subdividir a su vez en tres, la primera es la de la palabra, es decir, una misión profética, hablar en nombre de Dios, la segunda de acuerdo a 42: 1-4 su misión se presenta con las características de un rey y, la tercera es la de sufrir para salvar al pueblo que se encuentra en el exilio, tiene la misión de obtener el perdón de los pecados a través de su muerte, sufre injustamente, es inocente, y lo más insólito, Dios lo permite. Pero, cuando se ha intentado individuar al Siervo de Yahveh, como se ha dicho arriba, los autores están divididos y no existe una última palabra, la discusión está abierta.
Como aquí la tarea que me propongo es hablar de la muerte y sepultura del Siervo de Yahveh, para esto he de tomar el estudio del cuarto canto. De aquí, lo primero a delimitar es a cual de las interpretaciones he de atenerme, este es el problema más agudo de este trabajo, de plano puedo decir, me atengo a la interpretación individual, pero esto necesita explicarlo, porque detrás de esta interpretación las hipótesis son muchas, cada una sugiere un nombre diverso para el Siervo. Optar por esta interpretación, significa explicar el por qué de la elección de cara a las otras interpretaciones. Este será el tema a exponer en la primera parte del trabajo.
Lo segundo a delimitar es que sobre la muerte y sepultura del Siervo, se habla solamente en el cuarto canto, específicamente en 53: 7 -9, versículos que en principio tienen más de un problema a nivel lingüístico e interpretativo, es decir, de una lado se leen diversamente de acuerdo las variantes de los códices, de otro lado, hay quienes piensan y abogan por una muerte real del Siervo, hay otros que dicen que se debe hablar de una muerte simbólica del Siervo. Esto trataré de exponerlo en la segunda parte del trabajo.
Finalmente, en una tercera parte trataré de hacer una apreciación crítica a lo que se ha estudiado, algo así como un balance. Las fuentes a la que he recurrido van del año 1951 en adelante, iniciando con Fischer hasta Grelot que data su última entrega al respecto en el año 1994. Naturalmente no hago referencia a todos los autores en el transcurso de esos años, la bibliografía es inmensa, sería demasiado extenso y pretensioso. Debo señalar que, en algunos casos no he logrado acceder al dato de cuando salió la primera edición de la obra o el artículo que he consultado, en todo caso señalo el año o número de edición de los mismos.

ASUMIENDO EL PROBLEMA

Antes de hablar directamente del cuarto canto a partir de los versículos que son el cometido de este trabajo, una primera afirmación que sirva como marco es algo referente a los cuatro cantos en su conjunto, esto es, que la interpretación de estos cantos, es uno de los problemas más discutidos de la exégesis, algo en el que definitivamente los autores están de acuerdo. Se cree que es un conjunto de cantos añadidos posteriormente[1], pero se acepta la autenticidad de los cantos respecto al todo del Deuteroisaías (Is 40-55), es decir, entran dentro de la lógica del conjunto del libro del segundo Isaías, otros piensan que el profeta escribió los tres primeros y se duda de la paternidad del cuarto canto porque habla de la muerte del Siervo, pero que está en sintonía con los precedentes, entonces, se cree que fue elaborado por uno de los discípulos del profeta, y hay quiénes creen que escribió los cuatro, aparte de que cada uno tiene un género literario distinto[2].
Ahora bien, respecto al sufrimiento del Siervo de Yahveh, ya en 42: 4 se puede percibir una indirecta mención al tema; en 49: 4.7 aparece ya claramente; en 50: 4-9 se presenta al Siervo en pleito con sus adversarios, es insultado y maltratado por ellos, pero el Siervo confía en el auxilio de Yahveh. Esta intervención de ayuda que parte de Yahveh aparece en 52: 13-53:12, y justamente es el cuarto canto donde termina de narrar la historia del Siervo, con un final victorioso, aunque también una muerte injusta y violenta.
La pregunta sobre la identidad del Siervo, no es de fácil respuesta[3]. De las tres interpretaciones, la primera, la interpretación colectiva que ve en el Siervo al pueblo de Israel, como dije más arriba tiene lugar en base a menciones precisas: Is 41: 8s; 42: 19; 44: 1.2.21; 45: 4; 48: 20, de tal manera que parece justificarse de que el Siervo de Yahveh es Israel.
Sin embargo, esta interpretación según Fischer, tiene la dificultad de que si se mira más de cerca los cantos, se hallan tan profundas diferencias entre Israel como Siervo de Yahveh y el de un Siervo anónimo que presenta los cantos, que la identificación entre ambos queda excluida. La vocación del Siervo de Yahveh de los cánticos es fundamentalmente distinta de la de Israel como Siervo de Yahveh. Si ciertamente en 41: 9 se dice que Dios llamó a Israel, esto no demuestra que Israel recibiera una vocación en favor de otros como el Siervo anónimo de los cantos. Este tiene una vocación activa tanto en Israel como entre los paganos, tiene que transmitir una nueva doctrina (42: 1-4), Israel no tiene más misión que la de observar la Torá. El Siervo anónimo de los cánticos tiene una misión como la de Moisés y de Josué, imposible por tanto, que sea idéntico con el pueblo de Israel,[4] que también es mencionado como Siervo.
De la misma opinión es Schökel, en el sentido que de acuerdo a los pasajes: 49: 5-6; 53: 8, el Siervo anónimo y el pueblo de Israel quedan contrapuestos[5]. Basten estos dos ejemplos, mejor, dos opiniones como muestra de la discrepancia que existe en la interpretación de los cuatro cantos.
Con respecto al mismo cuarto canto, de igual manera, se le ha interpretado bajo los tres tipos mencionados, del lado de la interpretación colectiva se puede mencionar a Bonnard entre otros[6], cada uno con matices propios, ven en el Siervo al pueblo de Israel o a un “resto de Israel”, que se encuentra en el destierro. La interpretación colectiva tiene la mayoría de seguidores, lo cual no significa que sea la más válida, simplemente se debe a los presupuestos que asumen en la interpretación.
Bajo la interpretación individual, se puede contar a Fischer[7], Westermann[8], Whybray[9], Schökel[10], entre otros; lógicamente, en este caso también existen los matices de autor a autor, por ejemplo cuando se habla de la identificación del Siervo se ha sugerido una diversidad de nombres, empezando desde Abraham hasta el mismo Deuteroisaías, he contado hasta catorce nombres[11]. De entre ellos, con Whybray[12] y Schökel, la más aceptable me parece la que opta por ver en el Siervo al mismo Deuteroisaías, aún cuando Fischer considera insostenible esta interpretación[13]. En todo caso aquí la tomo como válida, en tanto que es una de las posibilidades de interpretar el cuarto canto, lo cual me sirve también como punto de delimitación del presente trabajo. Esto implica asumir, por otro lado, que los tres primeros cantos han sido escritos por el Deuteroisaías y que el cuarto canto habría sido escrito por un discípulo de éste. De otra manera no se explica cómo es que consta la muerte, sepultura, y la vuelta la vida del Siervo, hablando usando la tercera persona en vez de la primera persona de haber sido escrito este cuarto canto por el mismo Deuteroisaías.
Las razones para asumir esta postura de la interpretación individual son las siguientes: una primera, es que para poder hablar del sufrimiento y la muerte a causa de los pecados del pueblo en el exilio del Siervo de Yahveh, a partir del cuarto canto, sólo tiene sentido si se trata de un individuo en concreto. Porque de admitir que en el cuarto canto se habla de Israel como pueblo, como sí se podría constatar en los tres primeros cantos, unas veces directamente se menciona a Israel, otras se puede leer entre líneas (42: 1ss; 49: 1ss; 50: 4ss), no se podría hablar de una muerte de Israel como pueblo, ¿cuándo habría ocurrido ésta muerte? a no ser que se quiera suponer que esta muerte, estaría haciendo referencia a una “muerte política”, ocurrida con la caída de Jerusalén del 586 a. C. y la sepultura del Siervo sería la permanencia de Israel en el destierro. Esto, sin embargo, significaría datar el sufrimiento vicario en época preexílica, identificando así al Siervo con uno de los últimos reyes, como Yoyakín, por ejemplo. Y que la vuelta a la vida, sería la vuelta del destierro. Esto me parece demasiado, me sabe a estar forzando el texto.
Por otro lado, J. A. Soggin, leyendo el cuarto canto desde el esquema de los salmos de lamentación individual aboga por una muerte simbólica, tomada hiperbólicamente, es decir poéticamente, porque entenderlo como lo entendió la versión de los LXX, como una verdadera muerte, es una paráfrasis el sentido del v. 8 queda como desfigurado. Entonces se podría desde las lamentaciones sálmicas, donde alguien esta al borde la muerte, es salvado por Yahveh, Sal 31:23; Sal 88: 5 -7; Ez 37: 11, aquí el verbo gzr designa una situación desesperada, aunque es de anotar que en Sal 31: 23 el verbo no es gzr sino grz, que es sinónimo del verbo gzr en tanto que significa separar. Igual gzr en paralelismo con nikrat min de Jer 11: 18 -20 tiene el significado de ser “arrancado de”. En otras ocasiones, como en P (tradición sacerdotal), nikrat min tiene su sentido propio, es decir de muerte. A menudo el anuncio de la muerte en los lamentaciones va en paralelismo con las alusiones a la fosa, al sepulcro, al šeol. Esto de la fosa encaja con el v. 9 lo que es un importante ingrediente de la Lamentación. Para hablar de la muerte real siempre se usa el verbo krt. Pero queda la dificultad que en las lamentaciones se habla siempre de uno mismo, no hay ni un solo caso en el que se hable de otra persona como en el cuarto canto. Soggin admite que hay dificultades en esta interpretación de la muerte del Siervo y mucho mas la resurrección del siervo, pero si se acepta que se trata de la muerte del Siervo como hipérbole, al modo de la lamentaciones individuales, entonces todo el lugar adquiere un sentido claro y continuo[14].
Otra verdad, es que el cuarto canto se presenta con la cualidad del misterio, no revela un nombre, el Siervo es anónimo, lo vemos así en su estructura es: 52: 13-15: habla el Señor, es decir, Yahveh; 53: 1: inicia a hablar un grupo anónimo; 53: 2-11aa: este grupo narra la biografía de un personaje; 53: 11ab-12: retoma la palabra el Señor. No se sabe con seguridad quién es el Siervo, pero existen de él algunas referencias en el conjunto del libro: es presentado por el Señor 42: 1-7; hay una autopresentación del Siervo: 49: 1-6, lo cual ya nos dice algo. Igualmente en 42:1; 44:26; 50:10; 52:13 y 53:11 el Siervo es un personaje anónimo.
Y si este mensaje lo situamos hacia los años del exilio 587-539 a. C., que es la época en la que actuó el Deuteroisaías, comparándolo con profetas anteriores, especialmente con Jeremías (627/26 - 587/6 a. C.), no es raro que un profeta haya sufrido a causa de su pueblo (Jer 15: 10-18; 20: 17-18), o con Ezequiel que predicó en los años del destierro entre el 593 y el 571, que a su vez sufrió (2: 4-6; 3: 4-9; 33: 30-33), no sería totalmente descabellado postular un tal sufrimiento en el mismo Deuteroisaías, con la diferencia que llegó hasta la muerte y lo sepultaron entre los malhechores nunca antes se habló en el Antiguo Testamento en estos términos. Volveré a hablar al respecto en la tercera parte del trabajo, es decir, la manera como hay que entender esta muerte.

MUERTE Y SEPULTURA DEL SIERVO

Tal como tengo dicho, el asunto de la muerte y la sepultura del Siervo se trata en el cuarto canto: 53: 7-9. Una primera cosa es presentar este pasaje con sus problemas a nivel lingüístico. Para esto presento una traducción mía, teniendo como punto de referencia la traducción de la Biblia de Jerusalén y la de A. Schökel, -en el caso de Whybray no presenta una traducción completa de cada de estos versículos, como hace en todo su libro, pero tiene como punto de referencias la versión de la RSV (Revised Standard Version) cuando presenta alguna variante lo haré notar-, aunque presento algunas variantes, de cualquier modo ofrezco las cuatro versiones:


B. de Jerusalén
A. Schökel
A. Arirama
RSV
53:7 Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca.
53: 7 Maltratado, aguantaba, no abría la boca; como cordero llevado al matadero, como oveja muda ante el esquilador, no abría la boca.
53: 7 Fue oprimido, y el se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja ante los que la trasquilan, está muda, tampoco él abrió la boca.
53:7 He was oppressed, and he was afflicted, yet he opened not his mouth; like a lamb that is led to the slaughter, and like a sheep that before its shearers is dumb, so he opened not his mouth.

Así, en cuanto al v. 7 el verbo nagas las veces que aparece en el Antiguo Testamento (AT) bajo la forma nifal tiene el significado de “ser oprimido” o de “ser maltratado” (cf. 1 Sam 13: 6; 14:24; Is 3:5; 53:7), aunque Lisowsky solamente entiende como la forma nifal a los textos de I Sam 13:6; 3:5; 53:7[15]; este es el significado que también asume Whybray[16], por su parte Schökel asume el sinónimo de maltratado. De cualquier manera cuando se revisa los textos este verbo siempre se usa en un contexto de violencia, en el sentido de sufrir violencia externa, una violencia física. Igualmente las otras veces que aparece este verbo en el AT, 19 veces, sea como qal participio o como qal imperfecto, se refiere a un opresor o a un sujeto que causa cualquier tipo de opresión, de violencia física o de cualquier tipo de aflicción (por ejemplo cf. Ex 3:7; 6:10; 2 Re 23:35; etc.).
El v. 7, en este sentido cuando usa el verbo en cuestión, se refiere a una situación de violencia física de la que es sujeto el Siervo. Lo que sigue es que a estos hechos el Siervo no puso resistencia, por eso el “se humilló” expresa muy bien esta actitud, asemejándose a un cordero que va camino al degüello o a una oveja que es trasquilada, no abre la boca, no protesta, sufre en silencio. Con esta actitud el Siervo también tiene semejanza con Jeremías que usa el mismo simbolismo para hablar de sí mismo (cf. Jer 11: 19)[17]. Según Schökel la imagen de la oveja ante el esquilador y el cordero conducido al matadero, apunta el tema del juicio y la condena[18], de la misma opinión es Westermann[19].
Todavía Whybray añade un comentario sobre el hecho de que el Siervo tampoco abría la boca, en el sentido de que los comentaristas no se ponen de acuerdo en si el autor repitió lo anterior de que “esta muda” con este “no abría la boca” deliberadamente por un efecto poético o si es un error del copista[20], al respecto, Westermann dice que el no abría la boca cobra sentido si se lee entendiéndolo en relación al hecho de que el Siervo estaba sufriendo una violencia física infligido por otros[21].

B. de Jerusalén
A. Schökel
A. Arirama
RSV
53:8 Tras arresto y juicio fue arrebatado, y de sus con-temporáneos, ¿quién se preocupa? Fue arrancado de la tierra de los vivos; por las rebeldías de su pueblo ha sido herido;
53: 8. Sin arresto, sin proceso lo quitaron de en medio, ¿quién meditó en su destino? Lo arran-caron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron.
53:8 Tras arresto y juicio fue arrebatado, y de su generación, ¿Quién se preocupa? Porque fue arrancado de la tierra de los vivos; por la rebeldía de mi pueblo ha sido herido.
53:8 By oppression and judgment he was taken away; and as for his generation, who considered that he was cut off out of the land of the living, stricken for the transgression of my people?


Ahora en cuanto al v. 8, es uno de los versículos más problemáticos debido a la incerteza del significado de las dos primeras frases: “Tras arresto y juicio fue arrebatado y de su generación, ¿Quién se preocupa?”, partiendo desde el original Hebreo, el término ‘oser, es de significado incierto. Schökel propone una probable proveniencia de r"zo( que significa “defensor”[22], y traduce “sin arresto y sin proceso fue quitado de en medio”, dando al término mišpat el significado de “proceso”, afirma luego que el sentido de la frase tiene la connotación de un juicio y condena injusta, entendida no como una condena injusta obrada por parte de Dios, sino como un destino dispuesto y querido por Dios[23].
Por su parte Whybray para el término ‘oser propone “arrestar / detener” o “encarcelamiento / detención” (la traducción es mía), en tanto que el verbo ‘asar es usado en ambos sentidos y en tanto que el significado de mišpat es “juicio”, el significado más probable es “después de arresto y juicio fue arrebatado” , así mismo no cree que el verbo lukkah deba significar “muerto” o “fue ejecutado”, sino que fue conducido a prisión[24].
A su vez Westermann luego de hacer notar la diferencia en la traducción de diversos autores entre ellos North, Engnell y Mowinkel, concluye, que cualquiera sea la manera de entender la frase “del arresto y del juicio fue arrancado fuera” (traducción mía de su comentario, versión italiana), esta habla de una acción forense violenta sufrida por el Siervo[25].
De todo esto la primera frase: “tras arresto y juicio fue arrebatado”, en definitiva, da entender que el Siervo se encuentra en una situación de violencia del v. 7 y en un proceso forense injusto, ante el cual no protesta, no se defiende, no tiene un defensor, no apela a nadie.
La segunda frase: “y de su generación ¿quien se preocupa?, es prácticamente otro enigma, primero, porque el término dôr es igualmente de significado incierto, primero, va precedido de la copulativa we’ y de la partícula ’et que normalmente designa el objeto de un verbo, pero en este caso dôr es un sustantivo, que tiene varios significados, usualmente significa “generación” y todo el campo semántico que abarca este término como “contemporáneos, descendencia, antepasados”, también puede significar como derivado o afín a “generación”: “época, etapa, ciclo, edad”, incluso puede significar “morada” o “vida” (entendida como ciclo de la existencia)[26].
Westermann[27] propone como significado el sinónimo de “generación”: “estirpe” y recoge igual que Whybray[28] la propuesta de G.R. Driver de dar a dôr el significado de “destino” o “situación”, como proveniente del acádico dûru y del arábico dauru(n). Este último sentido de “destino”, no está lejos de encerrar el significado de dôr en este caso, dado el contexto de su uso refiriéndose al Siervo. Lo cual conduce a tentar una interpretación de la frase en el sentido de que del Siervo nadie se preocupa, está solo. Esto iría en consonancia a lo que insinuaba en la primera frase, nadie lo defiende. Así se abarca los dos significados de “generación” y “destino”, es decir, nadie se preocupa de él, y está solo, nadie se ocupa de su situación, nadie le presta atención.
Lo que sigue “porque fue arrancado de la tierra de los vivos”, la connotación de esta frase es la muerte del Siervo, no sería un problema aceptar el significado literal de la frase si no habría una diferencia en la descripción de los sufrimientos del Siervo del v. 3-6, aquí se habla de dolencias, de heridas, de cardenales, se entrevé, en esta descripción una posible enfermedad, pero no se precisa de cual enfermedad se trata, ni se puede insinuar que se trate de la lepra, el texto no lo precisa, tampoco habla de muerte, solo de sufrimientos, de dolores(cf. Sal 22).
Por otro lado, se podría tomar esta tercera frase del v. 8 en el sentido como en los cantos de lamentación habla el orante: Lam 3: 54: “Sumergieron las aguas mi cabeza: dije: >>¡Estoy perdido!>>, donde se usa el mismo verbo gzr para expresar “estoy perdido”, en una situación desesperada, bajo la forma nifal perfecto, solo que en la primera persona del singular, en vez de la tercera del singular como es el caso del versículo en estudio. Lo que en el v. 8 se enfatiza, es que el Siervo está cercano a la muerte al decir de Whybray[29], mejor diría yo, al borde de la muerte. Esto hace juego con la presentación del Siervo en el cuarto canto: “mi Siervo prosperará, será enaltecido, levantado y ensalzado sobremanera” (52:13) y con los versículos siguientes (14-15), dan también una clave de lectura global del cuarto canto, donde el Siervo pasa de la humillación a la vida, de la muerte a la vida (53: 10-12)[30].
Ahora bien, la última frase: “por la rebeldía de mi pueblo ha sido herido”, leo como en el TM (Texto Masorético) ‘ammî (“de mi pueblo”), hay la otra posibilidad de lectura que presenta el aparato crítico de: IQIsa ‘mw (que lee : ‘ammô: “de su pueblo”), efectivamente así lo lee la Biblia de Jerusalén. La BHS (Biblia Hebraica Stuttgartensia) en vez de mippeša‘ propone mippiš‘âm (por sus pecados). Lo que sigue nega‘ lamô puede tener el significado de “ha sido herido” o en sentido genérico de dolencia de que se ha enfermado, ha sido golpeado por una enfermedad. De cualquier manera, de acuerdo a la clave de lectura que he adoptado en el párrafo precedente, el sentido de esta última frase del v. 8 es el sentido superlativo del sufrimiento, el Siervo ha sufrido gravemente, ha sido golpeado seriamente por una dolencia, que no se sabe de que género sea, pero si sabe la causa “por la rebeldía de mi pueblo”. Esta ultima afirmación da pie para reforzar la afirmación de que estos hechos están siendo narrados por un tercero, un discípulo del profeta.


B. de Jerusalén
A. Schökel
A. Arirama
RSV
53:9 y se puso su sepultura entre los malvados y con los ricos su tumba, por más que no hizo atropello ni hubo engaño en su boca.
53: 9 Le dieron sepultura con los malvados y una tumba con los malhechores, aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca.
53:9 Le asignaron con los malvados su sepultura y con los malhechores su tumba, por más que no hizo atropello ni hubo engaño en su boca.
53:9 And they made his grave with the wicked and with a rich man in his death, although he had done no violence, and there wasno deceitin his mouth.


Siguiendo con la clave de lectura adoptada en el versículo precedente, el v. 9 inicia con el impersonal wayyitten del verbo ntn que literalmente debe traducirse “se le dio”, pero como lo propone IQIsa se podría leer al plural wayyitenû “le asignaron”, que es otra de las acepciones del verbo ntn. Esta frase cobra sentido si a continuación se lee “con los malvados su sepultura”, como corresponde desde una lectura literal por la presencia del sufijo personal de la tercera persona en qibrô, como lo anota Whybray, esto debido a que los enemigos del Siervo lo creían prácticamente muerto (‘as good as dead’) y como era considerado un criminal convicto estaba bien sepultarlo entre los criminales[31]. Whybray mismo señala que es una característica de los salmos de lamentación que los enemigos del orante gozan suponiendo que el sufriente está en un punto de muerte y compara este versículo con un verso de cierto poema de origen babilonio “Mi tumba estaba esperando, y mi funeral con los avíos preparados” (‘My grave was waiting, and my funerary paraphernalia ready’)[32].
Siguiendo con la lectura literal viene “y con el rico su tumba”, observa bien Whybray cuando señala que ciertamente el lugar la tumba del rico junto con la de los malhechores es tremendamente improbable, y no tiene sentido con el conjunto del versículo. Entonces, es mucho mas plausible leer con ciertas enmendaciones propuestas que en vez de ‘ašîr se podría leer ‘osê ra‘ “agentes del mal” o se‘îrîm “demonios”, o como ‘ašîr significando “rico” no hace juego con el conjunto de la frase, en cambio si se lo relaciona con una palabra proveniente del Árabe, “rechazado, populacho o inmundicia, multitud” (refuse, rabble), cobra mayor sentido. Prosiguiendo con “su tumba” daría “con los malhechores su tumba”, esta es, así mismo, la lectura que propone Schökel. Whybray tomando una enmendación propuesta por W.F. Albright, apoyándose en la lectura que hace IQIsa propone leer “y su tumba en una altura entre los posos (los segregados) de la sociedad” (“and his burial mound among the dregs of society”)[33].
El v. 9 termina con “por más que no hizo atropello ni hubo engaño en su boca”, que no es otra cosa sino, a juicio mío, la confirmación de la inocencia del Siervo y que ha recibido tal desprecio en hecho de ser contado entre los malhechores, entre los que no cuentan para nada, por eso es que prepararon para él una tumba que confirme el gesto de desprecio.


VALORACIÓN DE LO ESTUDIADO

Llegado hasta este punto dando una mirada hacia atrás, aún me quedan preguntas. Es verdad que he llegado a proponer una lectura desde el esquema de los salmos de lamentación respecto a la muerte y a la sepultura de Siervo, una pregunta fundamental es que lo que el texto Hebreo presenta es la muerte y la sepultura de un individuo anónimo, que ha sido narrado por un tercero refiriéndose a un tercero, en ambos casos sin nombres: ¿En la intención de este narrador, de este poeta, de este orante, de este profeta o discípulo de profeta ha estado presente usar el esquema del salmo de lamentación?. Al menos en ciertos aspectos de los salmos de lamentación se encuentran parecidos con este cuarto canto y se podría tomarlo como un canto de agradecimiento, en opinión de Whybray al salir de la cárcel el profeta habría elaborado este canto[34], en la mía por un discípulo del profeta, pues se habla en tercera persona del Siervo.
Lo que queda claro es que de acuerdo al esquema de los salmos de lamentación se justifica una lectura como la que he presentado, pero también es cierto que este canto en el que se encuentra los tres versículos que han sido estudiados, se diferencian de los salmos de lamentación, pues, no es el salvado el que cuenta su historia y aquellos que hablan de él, de sus dolores, de sus sufrimientos y de la misma salvación del Siervo, a su vez son salvados por estos sufrimientos. Esto resulta una nueva doctrina en la tradición profética y en la tradición entera de la religión judía, el Siervo no sufre en lugar de los pecados del pueblo en el exilio, es decir no se trata directamente de un sufrimiento vicario, sino a causa de los pecados del pueblo, sufre debido los pecados del pueblo, no suple, se trata de un sacrificio de reparación, como lo anota Grelot, aunque ciertamente con otro tipo de interpretación[35] .
Otra pregunta no menos importante es: ¿En el mensaje final de este pasaje del Deuteroisaías, qué es lo que Dios quiere comunicar? Pienso que se encuentra en sintonía con el conjunto del mensaje del libro del Deuteroisaías, Dios está a punto de obrar un nuevo éxodo, Dios perdona los pecados, Dios renueva su amor con el pueblo en el exilio, una nueva alianza, un nuevo comienzo, es más un mensaje que se abre incluso a todas las naciones, una nueva creación, en definitiva una historia que continua con renovados impulsos, gracias a la fidelidad de Yahveh y al obrar sufriente de su Siervo. Por todo esto aún si no hubiera optado por identificar al Siervo con el mismo profeta Deuteroisaías el mensaje que deja es claro, Dios quiere y salva siempre, valiéndose de los medios que más cree conveniente. En este caso, paradójicamente, con el sufrimiento de un inocente.

Para terminar, me queda aún una última inquietud, el hecho que aquí solamente he estudiado tres versículos, para comprenderlo en su totalidad, pide un estudio del entero cuarto canto. Sirva este estudio como un punto sino de partida, al menos de referencia, como línea orientadora para abordar el cuarto canto.


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SCHÖKEL L. A., Diccionario bíblico hebreo-español, Trotta, Madrid, 1994.

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VON RAD, G., Teología del Antiguo Testamento,Vol. II, Sígueme, Salamanca ,19906, 299-325.

WESTERMANN, C., Isaia Capitoli 40-66, Traduzione e Commento, Paideia, Brescia 1978, 318-321.

WHYBRAY, R.N., Isaiah 40-66, The New Century Bible Commentary, Grand Rapids, London, 1990.




[1] Cf. FISCHER, J, Siervo de Yahveh, in:. (a cura di) HAAG,H. - VAN DEN BORN,A. - DE AUSEJO,S., Diccionario de la Biblia, Herder, Barcelona, 19879 ,1848.
[2] Cf. SCHÖKEL L./ SICRE DIAZ J.L., Profetas, Comentario, Vol I, Cristiandad, Madrid, 19872, 273; sobre la cuestión de los géneros literarios en los cantos se puede ver: WESTERMANN, C., Isaia Capitoli 40-66, Traduzione e Commento, Paideia, Brescia 1978, 31-33 .
[3] Cf.GRELOT, P., I Canti del Signore. Dalla Lettura critica all’ermeneutica, Bologna: Edizioni Dehoniane, 1983, 22.
[4] Cf. FISCHER, J., art. cit., 1849.
[5] Cf. SCHÖKEL L./ SICRE DIAZ J.L., op. cit., 273.
[6] Cf. VARO, F., “El cuarto canto del Siervo (Is 52, 13-53,12). Balance de diez años de investigación (1980-1990)”, Scripta Theologica 22 (1990), 524; en el mismo libro de: BONNARD, P. -E., Le Second Isaïe, son disciple et leurs éditeurs: Isaïe 40-66 (Études Bibliques; Paris: Gabalda, 1972, 272.
[7] Cf. FISCHER, J., art. cit. 1849.1851.
[8] Cf. WESTERMANN, C., op. cit., 318.
[9] Cf. WHYBRAY, R.N., Isaiah 40-66, The New Century Bible Comentary, Grand Rapids, London 1990, 176ss.

[10] Cf. SCHÖKEL./ SICRE DÍAZ J.L., op. cit., 274.
[11] Ibid., 274.
[12] Cf. WHYBRAY, R.N., op. cit., 171ss.
[13] Cf. FISCHER, J., art. cit., 1854
[14] Cf. SOGGIN, J.A., “Tod und Ausferstehung des leidenden Gottesknechtes Jesaja 53, 8 -10”, ZAW 87 (1975) 346-355.
[15] Para estas afirmaciones normalmente tengo como base la versión de Bible Windows; cf. también: LISOWSKY, G. Konkordanz zum Hebräischen Alten Testament, Destsche Bibelgesllschaft, Stuttgart, 19583, 901.
[16] Cf. WHYBRAY, R.N.,op. cit., 176.
[17] Ibid., 176.
[18] Cf. SCHÖKEL L./ SICRE DIAZ J.L., op. cit., 332.
[19] Cf. WESTERMANN, C., op. cit., 319
[20] Cf. WHYBRAY, R.N.,op. cit., 176.
[21] Cf. WESTERMANN, C., op. cit., 319
[22] Cf. SCHÖKEL L. A., Diccionario bíblico hebreo-español, Trotta, Madrid, 1994, 584.
[23] Cf. SCHÖKEL L. A./ SICRE DÍAZ J.L., op. cit., 332.
[24] Cf. WHYBRAY, R.N., op. cit., 177.
[25] Cf. WESTERMANN, C., op. cit., 319.
[26] Cf. SCHÖKEL L. A., Diccionario bíblico hebreo-español, Trotta, Madrid, 1994, 174-175.
[27] Cf. WESTERMANN, C., op. cit., 319-320.
[28] Cf. WHYBRAY, R.N., op. cit, 177.
[29] Ibid. 177.
[30] Cf. SCHÖKEL L./ SICRE DIAZ J.L., op. cit., 330; WHYBRAY, R.N., op. cit., 171; WESTERMANN, C., op. cit., 309-310; FRANCO, E., La morte del servo sofferente in Is 53, in: Atti della XXVII Settimana Biblica, Associazione Biblica Italiana, Paideia, Brescia, 1984, 225; y con las particularidades que presenta: SOGGIN, J.A., Art. cit., 346-355.
[31] Cf. WHYBRAY, R. N., op. cit., 1777-178.
[32] Ibid., 178.
[33] Ibid., 178.
[34] Cf. WHYBRAY, R.N., op. cit., 171-181.
[35] Cf. GRELOT, P., Serviteur de YHWH, Quatrième Poème, DB Sup. XII (Fasc. 69: 1994), 1994, 991.